viernes, 29 de noviembre de 2019

Vivir con un traductor


En este articulo quisiera proporcionar algunos ejemplos cotidianos de situaciones que pueden vivir las personas que viven con traductores (sus familiares o sus parejas). Como traductor oficial de italiano-español, no siempre es fácil trabajar como freelance. A veces nuestro trabajo, con sus ritmos puede afectar las relaciones con las personas que nos rodean.
1.   Los ritmos de vida de un traductor son en su mayoría frenéticos: a veces se ve obligado a aceptar trabajos rápidos y trabajar en muchos proyectos al mismo tiempo.
2.   El traductor es un profesional de la lamentación. Cuando tiene trabajo, se queja porque los plazos son ajustados, porque el texto es difícil y porque está bajo presión. Por otro lado cuando no tiene trabajo, dos o tres días empieza a preocuparse porque se aburre y porque piensa que ya ningún cliente le  llamará.
3.   El trabajo del traductor se basa en el análisis y el estudio diario y profundo de la lengua, tanto de partida como de llegada. Incluso cuando no traducimos, estamos analizando cualquier construcción verbal que vemos.
4.   Diga lo que piensa en términos inequívocos. Con un traductor, la diplomacia es inútil. Está acostumbrado a explorar los subtextos de las frases, a investigar los tonos, a estudiar las inflexiones y las formas de decir.
5.   No utilices términos extranjeros o híbridos, especialmente si son superfluos. Los traductores se molestan mucho, porque piensan que hay una manera mucho más simple e inmediata de decir las cosas ya en el idioma que estás hablando.

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