viernes, 22 de marzo de 2019

El arte de traducir

Antes de pensar que cualquier persona que conoce bien una lengua extranjera pueda ser un traductor hay que entender lo que implica traducir.

·      Traducir no es una tarea mecánica: muchos podrían pensar eso a la hora de usar un traductor automático.  Es cierto que hay que aplicar unas reglas gramaticales y unos códigos lingüísticos, pero traducir no es trabajo regulado y mecánico. ¡Es un arte!

·    Inicialmente se trata de comprender el significado y el objetivo de un texto en su idioma original y en un segundo momento producir un texto con un significado y un objetivo equivalente en otro idioma. Este proceso implica que la traducción en muchas ocasiones no es literal, porque se eligen las expresiones y las palabras que creemos son adecuadas para expresar la misma idea en el idioma meta.


·      La traducción es un proceso abierto y creativo, sin embargo con un margen de libertad limitado donde se necesita tener mucho respeto hacia el texto origen. Nuestro trabajo no es crear una personal interpretación o agregar detalles que no existen en el texto original, porque creemos que el texto puede ser mejor de esta forma.

·      Un traductor no trabaja bajo el concepto de inspiración, el trabajo del traductor requiere de mucha disciplina, constancia y dedicación. Aunque sea un trabajo creativo en ciertos aspectos no podemos olvidarnos que existen fechas de entregas que es básico respetar para nuestro clientes.


·      Otro punto esencial en el trabajo de traducción es la revisión. En la gran mayoría de los casos este proceso es más largo que el proceso de traducción. En algunos casos para esta última etapa va a ser necesaria la asesoría de un corrector de estilo.


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