lunes, 3 de octubre de 2016

LA ETICA DEL TRADUCTOR

Comúnmente se tiene la idea de que traducir significa nada más pasar un contenido de una lengua a otra, si así fuera, el trabajo del traductor seria muy sencillo.
Traducir significa mucho más, es trasmitir un mensaje a un receptor que habla otro idioma, que vive en una cultura diferente, y es allí donde el trabajo del traductor se complica y es el punto donde pueden intervenir diferente cuestiones relacionadas a la ética.

En primer lugar un traductor ético debe respetar el texto siendo fiel (en la medida de lo posible) al contenido, al propósito general y a los valores discursivos presentes en el texto original. Es muy común escuchar la equivalencia traducir = traicionar cuando se habla del trabajo del traductor, pero un profesional del sector de la traducción nunca traiciona el texto.

En segundo lugar un traductor ético es imparcial, el trabajo del traductor consiste en hacer pasar un mensaje sin que se note su presencia, lo cual significa que el traductor cuando desempeña su trabajo no debe comunicar a través del texto sus ideas políticas o creencias en el texto. El traductor a lo largo de su carrea puede verse el situación de traducir textos de los cuales no comparte las ideas o va contra sus principios morales y políticos. Si como profesional piensas no poder hacer un buen trabajo es mejor en este caso rechazarlo.

Finalmente un traductor ético es confidencial. Un traductor no debe hablar o escribir sobre sus clientes o los textos y contenidos que traduce. En muchos casos los clientes nos piden firmar contratos de confidencialidad para que la información a traducir y la información traducida quede protegida.




No hay comentarios:

Publicar un comentario